Photo

viernes, 15 de marzo de 2019

La escritura y la tradición


HAVE FAITH - ORTHODOXY



La escritura y la tradición

Por su revelación, Dios mismo nos muestra el fin de una vida auténtica y el medio de adquirirla. La revelación es dada a la Iglesia, es decir, a una comunidad de hombres que ya han deseado la unión con Dios y entre ellos mismos. Y el Espíritu guarda la revelación divina, que es la experiencia viviente de la unión con Dios. Eso es lo que se llama la Tradición y su fundamento más precioso es la Sagrada Escritura, es decir, lo que de la reve­lación ha sido consignado por escrito por algunos hombres expresamente elegidos para eso por Dios. Tratar de asimilar la Sagrada Escritura es el pri­mer paso en el camino que conduce a Dios.

La Escritura está constituida por el Antiguo y el Nuevo Testamentos y forma un conjunto unido; pero para los cristianos la base sobre la que se apoya es el Nuevo Testamento, el que reposa sobre el Evangelio, en que está grabada la imagen de Je­sucristo: es allí, en los eventos de su vida, en sus palabras y en sus obras. La encarnación divina y el descenso del Espíri­tu Santo sobre la Iglesia fueron consumados una sola vez y los escritos del Nuevo Testamento dan testimonio de ellos. A estos eventos únicos no puede añadirse nada ni puede quitarse nada. La Escritura constituye así el fundamento de nuestra fe. Una lectura atenta de la Sagrada Escritura no solamente nos da conocimientos de Dios, sino tam­bién, hasta cierto punto, nos hace conocer a Dios mismo uniéndonos con Él particularmente mientras leemos el Evangelio.

La Tradición no es una colección de conocimien­tos abstractos transmitidos por la memoria. Lo que se transmite es la Verdad viviente destinada a ser asimilada por un corazón viviente. Esta asimila­ción no es posible sino con la ayuda de la Gracia. En otros términos, Dios revelándose al corazón de cada cristiano, le permite hacer suyo el conoci­miento ya recibido de la misma manera por aquéllos que le han predicado: es lo que constituye el valor de la Tradición. La verdad divina es siempre la misma; lo que sí cambia es la forma exterior, la que puede ser asimilada y ésta depende de la personalidad del que debe recibirla, de la época y del lugar en los que se produce la transmisión de la verdad. De esto resulta la variedad de oraciones y de ritos, de homilías, de obras teo­lógicas, y también el cambio inevitable de su forma.

Es así que puede incorporarse a la Tradición, fuera de la Sagrada Escritura, toda palabra escri­ta u oral propuesta por la Iglesia para alimento espiritual de los fieles. Ciertos ritos pueden incluirse en ella de la misma manera. Después de la Sagrada Escritura, han venido a constituir el cuerpo de la Tradición: las definiciones dogmáti­cas de los concilios ecuménicos, los textos de los ritos litúrgicos y también las decisiones canóni­cas, los escritos de los Padres de la Iglesia, las obras teológicas y de predicación, todos no siendo del mismo valor y pudiendo, de acuerdo con la ex­periencia viviente de la Iglesia, adquirir una significación más o menos grande en la manifesta­ción de la Tradición sagrada.

Fuente:

https://ocamexico.org

https://ocamexico.org/vidaesp.html

DIÓCESIS DE MÉXICO - IGLESIA ORTODOXA EN AMÉRICA

No hay comentarios:

Publicar un comentario