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domingo, 26 de noviembre de 2017

Homilía acerca de la Natividad de Jesus Cristo por San Juan Crisóstomo


ORTHODOXY IS LOVE



Homilía acerca de la Natividad de Jesus Cristo 

por San Juan Crisóstomo

Fuente:



CRISTO ES ORTODOXO

Observo un nuevo y admirable misterio! Mis oídos resuenan en torno con las voces de los pastores, que no silban con suaves sonidos, sino que cantan un himno celestial! ¡Cantan los ángeles, tocan los arcángeles, ensalzan los Querubines, glorifican los Serafines; y todos hacen fiesta, cuando miran a Dios en la tierra y al hombre en el cielo! Porque a Aquel que vive en las alturas, por una providencia particular, lo ven ahora acá abajo, y al que estaba acá abajo lo ven allá arriba a causa de la benevolencia de Dios. Hoy Belén es reflejo de los cielos; pero en vez de estrellas tiene ángeles cantores, y ha encerrado en su seno de una manera no limitada en vez del sol al Sol de justicia.

Y en este punto, no te pongas a investigar cómo ha sucedido eso, porque en donde entra la voluntad de Dios ahí cede el orden natural. ¡El quiso, pudo, descendió, redimió! ¡todo obedece a la voluntad de Dios! ¡Hoy El que es, es engendrado; El que es, se hace aquello que no era! Porque siendo Dios se hace hombre, pero sin dejar la divinidad que tenía. No se hace hombre con pérdida de la divinidad, ni tampoco por añadiduras consecutivas se ha hecho de hombre, Dios; sino que existiendo como Verbo y permaneciendo sin cambio en su propia naturaleza a causa de su impasibilidad, se ha hecho carne.

Cuando nació los judíos negaban aquel parto inusitado y los fariseos interpretaban malamente los Libros sagrados y los escribas decían cosas que contradecían a las sagradas Escrituras y a la Ley. Herodes andaba en busca del recién nacido no para honrarlo sino para matarlo. Porque en este día todos miraban las cosas al contrario de lo que eran. Para hablar como el profeta: “¡No se ocultaron las cosas a los hijos de ellos de generación en generación!” Porque vinieron los Reyes y contemplaron al

sábado, 25 de noviembre de 2017

La transfiguración de nuestro Señor


HEAVEN ON EARTH - ORTHODOXY



La transfiguración de nuestro Señor

Fuente:

https://cristoesortodoxo.com

https://cristoesortodoxo.com/2013/08/19/la-transfiguracion-de-nuestro-senor/

CRISTO ES ORTODOXO

“La Transfiguración del Salvador sobre el monte Tabor fue percibida por Sus discípulos como luz. Aquella no era por cierto un flujo de partículas de la luz física, pero sin duda algo parecido a la luz. Esta luz brillaba mas fuerte que la solar, pero no quemaba, Además su brillo estaba acompañando por una sensación de extraordinaria paz y alegría. Era la visión del gozo del paraíso.

En Sagradas Escrituras a menudo la palabra “luz” se aplica a Dios y a lo que irradia de El: la verdad, los mandamientos morales y las obras de bien. Aquí la palabra “luz” se puede tomar en sentido figurado — significando una fuente vivificante. En realidad, lo que es la luz solar para el mundo físico, — es Dios para — el espiritual. Gracias a la luz vemos y conocemos el mundo, tenemos la posibilidad de movernos, desarrollarnos y crecer. La luz calienta y da vida a la naturaleza. Sin el sol nuestra tierra se convertiría en un cuerpo helado y sin vida.

De manera semejante, Dios es la luz para criaturas espirituales — ángeles y hombres. Con Su energía ilumina nuestra mente, nos da el conocimiento espiritual superior, vierte en nosotros la energía y la inspiración, calienta el corazón con el amor, dirige nuestra vida hacia buena meta. Todos los bienes espirituales los recibimos de Dios. Alejándonos de El nuestra alma se sumerge en las tinieblas y perece.

Es así como los hombres de vida espiritual perciben su comunicación con Dios: “Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz” (Sal. 36:10); “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105). En particular, la llegada de Mesías se percibía como luz espiritual: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombre de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Is. 9:2). Cristo decía a los judíos: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida… Aun por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprenden las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a donde va. Entre tanto que tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz” (Jn. 8:12; 12:35-36). De misma manera el amor y las obras de bien, san Juan el Teólogo

viernes, 24 de noviembre de 2017

Homilía sobre los Santos Ángeles, por San Juan de Kronstadt, Rusia (+1908)

Homilía sobre los Santos Ángeles, 

por San Juan de Kronstadt, Rusia (+1908)

Fuente:

https://cristoesortodoxo.com

https://cristoesortodoxo.com/2013/11/21/homilia-sobre-los-santos-angeles-por-san-juan-de-kronstadt/

CRISTO ES ORTODOXO

En ocasión de la festividad de San Miguel Arcángel y de los demás poderes celestiales (8 de Noviembre)

“A los vientos haces tus mensajeros, y ministros tuyos los relámpagos centellantes” (Salmos 103:4)

Estas son las palabras del rey y profeta David. Con estas palabras dijo que Dios creó las sabias mentes, los espíritus incorporales, siervos leales a Él, que arden con amor eterno por Dios, cumplen la voluntad de Dios y habitan en la Luz inaccesible del Trono de la Gloria. El Señor creó los ángeles como sabios, poderosos, eternamente santos, todo pureza y divina verdad. Considerad esto, queridos hermanos y hermanas, profundizad en esto con vuestras mentes. El Señor dividió a los ángeles en nueve órdenes o rangos: los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades, las autoridades, y otros; todos obedecen a cada uno: los rangos menores obedecen a los mayores. En la semejanza de las jerarquías celestiales, el Señor estableció tres rangos en la Iglesia Militante: los obispos, sacerdotes, y diáconos, que también obedecen a cada uno.

Dios creo una innumerable multitud de ángeles. Cuando veníais esta mañana a la liturgia, quizá alguno de vosotros miró al cielo y vio cuántas estrellas llenaban el cielo. Hay tantas estrellas que parece que el cielo esté lleno de semillas de amapola. Ningún mortal puede contarlas todas. Así como nadie puede contar las estrellas del cielo, así tampoco se puede contar el número de los santos ángeles. Una estrella brilla más, otra menos, pero cada una de ellas es más grande que nuestro mundo, más amplia que la tierra, y esto se conoce y ha sido probado.

La incontable multitud de ángeles que continúan en el cielo, en la presencia de Dios, cumplen su voluntad y eternamente lo glorifican. Algunos de ellos son designados por Dios a los humanos, y son nuestros ángeles guardianes que protegen a la gente durante sus vidas, desde el bautismo hasta la muerte, los libran del mal y los dirigen hacia la verdad y la bondad. Si una persona vive rectamente, sentirá esto en sí mismo. Pensad, queridos hermanos y hermanas, cuán cerca están los ángeles de nosotros.

Hoy celebramos la sinaxis del Arcángel Miguel y de los Poderes Incorpóreos. Probablemente sabéis o habéis oído sobre el milagro realizado por el Arcángel Miguel. Alguna gente impía decidió matar a San Arquipo y destruir la iglesia que construyó; condujeron un gran río hacia la iglesia, pero el Arcángel Miguel se le apareció a Arquipo, lo consoló, separó un acantilado rocoso, y dirigió el río hacia el abismo de rocas, para que el agua no inundara la iglesia, y así, la iglesia y San Arquipo fueron salvados.

Los ángeles no son propensos al pecado, no pueden tener incluso pensamientos pecaminosos, sus nociones y pensamientos son puros. Son impartidos con total perfección, son siempre sabios, siempre firmes, siempre buenos. Firmemente establecen su amor en Dios, en la santidad y la verdad y no caen en el pecado, solo algunos de ellos, un tercio del total, entristeció al Señor con su desobediencia y no pudieron seguir siendo ciudadanos del cielo; fueron expulsados por Dios. Y vosotros, hermanos, debéis emular a los ángeles siendo leales a Dios, y tras haber sido ciudadanos de la patria terrenal, os convertiréis en co-ciudadanos con ellos en la patria celestial. Emulad a los ángeles, especialmente porque habéis sido creados a imagen de Dios; este don es común a los ángeles y a los hombres. Honrad a los ángeles, mis queridos hermanos, imitad su santidad, su amor y su devoción a Dios, y seréis dignos de la vida bienaventurada en el cielo, junto con ellos. Amén.

Traducido por P.A.B